
Los aficionados a la champaña siempre se las ingenian para incorporar a su afición por esta bebida los accesorios más sofisticados. Existeincluso muebles especiales que vienen con una botella de champaña (en presentación especial, claro) y un sinfín de complementos más, digamos, comunes.
Las copas, las champañeras, son algunos de ellos. Para aquellos a quienes no basta con una champañera de buena marca y agradable a la vista, la marca Edler lanza ésta, que está recubierta de oro y agregará un toque ostentoso al ritual de disfrutar la deliciosa bebida.
Esta champañera no es de oro sólido, sino de acero inoxidable, pero lleva un recubrimiento (chapa) de oro de 24 quilates. Su precio es de 1,748 dólares. La verdad es que su diseño es bastante ordinario.
En caso de que estuvieras buscando champañeras con un diseño más especial (y también con un precio más elevado), asómate a los accesorios de la marca La Fraicheur, donde podrás encontrar champañeras que incluso tienen incrustaciones de piedras, diamantes y cristales.
Obviamente, en esta segunda firma los precios son bastante más elevados. La compañía está situada en Amsterdam y es bastante más exclusiva que la anterior. Como sea, ya tienes más opciones si estás buscando una champañera cara.
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Escrito por: Sibarita |
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Rodeadas de la quietud de Ouderkerk, a sólo quince minutos de la bulliciosa ciudad de Amsterdam, se encuentran las Lute Suites, un paraíso de lujo y comodidad. El proyecto es el resultado de la colaboración entre el diseñador Marcel Wanders, uno de los más aclamados en las nuevas generaciones europeas de diseño, y el chef alemán Peter Lute. El exclusivo hotel ofrece lujosa comodidad, un diseño único y una gastronomía exquisita.
Erigidas sobre lo que fue una fábrica de pólvora, cada una de las siete suites, establecidas en chalets independientes, está dividida en tres niveles, tiene su propia sala y su propia cocina, además de grandes ventanales que ofrecen una inmejorable vista del río Amstel. La decoración es responsabilidad del diseñador y su célebre firma, por lo que no repara en concepto y belleza.
La segunda carta fuerte del hotel es la gastronomía, de manera que los comensales pueden elegir entre un desayuno en la terraza del chalet o una cena en el Lute Restaurant, de donde el proyecto toma su nombre. Para los románticos, existe la posibilidad de una cena privada con atención directa del chef, navegando en un canal del río. ¿No suena delicioso?
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Escrito por: Sibarita |
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